Germán Piedrahita Rojas siempre se adelantó a su tiempo, era un artista que conocía las potencialidades del arte para hacer transformaciones sociales, desde la sensibilidad, más que desde la racionalidad.
Llegó a Valledupar hace 26 años, en momentos en que esta ciudad daba sus primeros pasos hacia la consolidación de la Escuela de Bellas Artes.
Sus amigos y compañeros más cercanos describen su obra desde el punto de vista artístico; su amiga, María Cristina Cotes, afirma que Germán fue parte fundamental en el fortalecimiento de la Escuela de Bellas Artes, cuando apenas estaba en sus inicios.
Aportó mucho
Llegó en 1986 y allí se le abrieron las puertas donde aportó todo su entusiasmo y potencial. “Como artista fue maravilloso porque marcó unas pautas en el arte, aquí no veíamos ese tipo de arte conceptual que el manejó y que llamaba poderosamente la atención. Mientras que aquí estábamos 20 años atrás, él llegó con 20 años adelante, por eso marcó tanta pauta en nuestro sector cultural”, manifiesta Cotes.
“Tin” Nieves expresa que las obras de Germán están cargadas de sentimiento, conocía lo que hacía y tenía un concepto muy claro de su trabajo, en lo que se refiere a sus obras pictóricas. “Era un crítico, un comentarista del arte, que hablaba claro y de frente. Nos enseñó a no tragar entero y tenían un muy claro que era lo que a través del arte se quería reclamar”.
Efraín “El Mono” Quintero coincide con otros artista en que su obra era contestaria, de corte político, que recordaba mucho a Clemencia Lucena en los años 70, la época donde aparecieron influenciados por esa parte socialista los carteles en Cuba, Rusia, y en Colombia lo hizo Lucena.
Corte social y político
Quintero dice que veía una obra social de corte político, de mucha temática, pero de pronto se quedaba corto a la hora de platear la obra técnicamente hablando. “Yo se lo decía, una cosa es el tema y otra cosa es la resolución y la respuesta que tu técnicamente das como plástica a la obra. Siempre discutíamos, pero nos ayudó a crecer, él por un lado y yo por el otro, siempre lo invitaba a mi taller para que opinara sobre mi trabajo porque era un criterio positivo, a pesar de ser tan contestatario”.
Boris Serrano afirma que Germán siempre fue un artista que marcó una posición. En su trabajo siempre se reflejó el verdadero sentido del arte, la crítica del contexto social de lo que oprime frente al sistema, a las inconformidades del ser, era un artista del pueblo en cada una de sus pinceladas, siempre estaba haciendo reflexiones de los entornos sociales de la vida.
Además de pintor y escultor, Germán Piedrahita Rojas fue catedrático sobre arte, columnista del diario EL PILÓN y comentarista de varias emisoras de la ciudad, principalmente en Radio Guatapurí, sobre arte, cultura y otras temáticas de actualidad. Piedrahita Rojas deja su legado a Valledupar, a su esposa Silvia Betancur y a su hija Ángela.






