Por: Yolís Díaz Arrieta
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Álvaro Olimpo Pérez Vergara es uno de los más afectados por la llegada a Colombia de los sombreros chinos, hechos de material sintético y que se venden en el comercio a muy bajos precios, situación que perjudica a los pequeños fabricantes del país.
Este hombre que nació en Las Llanadas, corregimiento de Corozal, Sucre, pero criado en Montería y que desde los 20 años lo adoptaron en Maicao, La Guajira, ha vivido siempre de la venta de artesanías colombianas, de manera que el sombrero chino le empezó a quitar el sueño, porque afecta a su gente, los pobladores que usan la caña de flecha para elaborar los famosos quincianos, machiembriao, los 19, 21, 23 y 27 según las vueltas que lleve el sombrero que por ello se le llama vueltiao.






