Luego de una larga estancia en la capital del país, está de nuevo en la ciudad el artista plástico, pintor, escultor y acuarelista, Joner Rojano, quien vino con dos ideas que quiere desarrollar antes de partir a Europa: restaurar el mural que diseñó en la Universidad Popular del Cesar, sede Sabana, y promover un movimiento cultural en el departamento del Cesar con una serie de esculturas.
La inmensidad de Bogotá, fría y ruidosa a la vez, le sirvió a Joner para cobijarse con los recuerdos de su infancia, llena de colores, calidez y anécdotas. En su taller, evocó la belleza de las sabanas de Aguasblanca y Camperucho, de donde es oriundo. “Nunca me interesó apreciar el caos de Bogotá, sino que me interné en mis recuerdos”, dice.
La viveza de los colores en sus cuadros contrasta con la habilidad para comunicar sus sentimientos, a través de la palabra. La obra de Rojano se sintetiza en coloridos trazos que dejan ver su propio espíritu vital, inquieto, espontaneo y expresivo, algo que llena de emoción a quien los aprecia.
Considera que tiene una fuerte influencia del expresionismo alemán, encabezado por VasilyKandinsky, que le da primacía a la expresión de los sentimientos que a la descripción objetiva de la realidad.
Su mayor inspiración está en su niñez y en la poesía. “El momento de la creación siempre está presente, lograr esa armonía es lo más importante”, afirma.
Manifiesta que lo que pasó en el Centro Comercial Guatapurí con el homenaje al maestro Germán Piedrahita debería repetirse. “Llevar el arte a las salas de consumo es importe para el arte y no como viene sucediendo que el arte se convierte en un elemento de consumo”.
Su proyecto más inmediato es generar un movimiento cultural en el departamento, con la creación de una serie de esculturas. “Quiero generar una turbulencia porque he comprobado que lo más importante es la dinámica, el movimiento.”
También sueña con el “Museo Joner” en Aguasblanca con toda clase de expresiones artísticas, para alimentar el alma del pueblo y dirigir los hilos de sus emociones con arte. “Los gobiernos deberían invertir más en el arte, porque es allí donde está la riqueza de las sociedades”, dice.
“La obra de Rojano se sintetiza en coloridos trazos que dejan ver su propio espíritu vital, inquieto, espontaneo y expresivo, algo que llena de emoción a quien los aprecia”.






