FARÁNDULA

El evento realizado por el Padre Alberto Linero y el Pastor Mauricio Rocha

El evento religioso realizado por el sacerdote eudista Alberto Linero y el pastor evangélico Mauricio Rocha, el jueves anterior, es una muestra de tolerancia, respeto y convivencia en la diferencia.

El evento realizado por el Padre Alberto Linero y el Pastor Mauricio Rocha

El evento realizado por el Padre Alberto Linero y el Pastor Mauricio Rocha

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@el_pilon

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El evento religioso realizado por el sacerdote eudista Alberto Linero y el pastor evangélico Mauricio Rocha, el jueves anterior, es una muestra de tolerancia, respeto y convivencia en la diferencia.
Más allá del tema de la familia, que fue el punto que permitió el encuentro, entre dos religiones, las connotaciones no solo religiosas, sino culturales de este encuentro señalan un camino que favorece la cultura de la no violencia, en un Departamento marcado por la violencia en los últimos años.
El pastor Mauricio Rocha manifestó en su intervención que “unimos fuerzas por encima de las doctrinas y le damos fuerza a la fe, porque creemos que las familias necesitan más que religión, espiritualidad, la religión nos ha dividido, la espiritualidad nos une”.
Desde este punto de vista, cuando aparecen los ideales y los valores éticos, que en este caso son los mismos, para las dos religiones, las diferencias desaparecen.
A su turno el padre Alberto Linero dijo al respecto que “queremos dar un signo de unidad; la unidad se hace por encima de las diferencias. La uniformidad es pobreza, sabiendo que Dios es uno y que bendice tanto el ministerio de Mauricio como el mío”.
Aunque este es un encuentro histórico sin precedentes en la ciudad, desde hace algún tiempo iniciativas de este tipo son cada vez más comunes en el país y el mundo.

(INTERRELIGIOSO)
Diálogo interreligioso

Aunque en muchas ocasiones las religiones han inspirado y legitimado el odio, la violencia y la guerra, también es cierto que en los últimos decenios han surgido iniciativas de diálogo interreligioso, como el “Parlamento de Religiones del Mundo”, llevado a cabo en Chicago en 1993, donde más de 200 hombres y mujeres, representantes de todas las grandes religiones del mundo, manifestaron por primera vez en la historia su consenso sobre algunos modelos y actitudes éticas comunes como base para una ética mundial.
En este diálogo, las religiones del mundo redescubrieron que las bases fundamentales de su ética religiosa apoyan y profundizan los valores éticos seculares que contiene la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se sintetiza en el principio de humanidad lo cual se traduce en que “todo hombre –varón o mujer, blanco o de color, rico o pobre, joven o viejo debe ser tratado humanamente”.
Por otra parte, los asistentes a este parlamento de las religiones concluyen que la globalización de la economía, la tecnología y la comunicación trae consigo una globalización de problemas a escala mundial que amenaza con someter la raza humana, por lo cual también es necesario plantear una ética mundial, pero no como una carga complementaria, sino como una visión de esperanza que guie el camino de hombres y mujeres de bien.
A su vez, la Organización de Naciones Unidas, UNESCO, tiene un programa de diálogo entre religiones titulado “Convergencia espiritual y diálogo intercultural”, que es una apuesta más del diálogo entre culturas que busca descubrir el patrimonio común y los valores compartidos en las diferentes religiones.
Con este programa se han creado Cátedra UNESCO sobre dialogo interreligioso que han congregado a personalidades de las diferentes religiones y culturas diferentes en Francia, Reino Unido, Túnez, Kirquiztan, Israel, Rumania y Uzbequistan.
Una de los últimos avances lo dio el Vaticano el año pasado, con un mensaje preparado por el cardenal Jean Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso con motivo del Vesahk, que es la fiesta más importante de los budistas, en la que conmemoran los principales hechos de la vida de Buda.
“En el mundo actual, marcado por formas de secularismo y fundamentalismo muchas veces enemigos de la verdadera libertad y de los valores espirituales, el diálogo interreligioso puede ser la opción alternativa para encontrar la vía maestra para vivir en paz y trabajar juntos por el bien de todos”, escribió Tauran.
“En dondequiera que la libertad religiosa es reconocida efectivamente, la dignidad de la persona humana es respetada radicalmente; la consciencia moral y las instituciones civiles son reforzadas y la justicia y la paz firmemente establecidas”, decía el mensaje.

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