Llegó puntual a la cita. Vestido de blanco y con zapatos rojos. Sonreía y llamaba la atención por sus 1.85 de estatura y su desbordada amabilidad.
Sabía que llegaba a hablar del hombre que no conoció, pero de quien lleva sus mismos nombres y primer apellido. Llegaba para hablar de su papá, Juan Humberto Rois Zúñiga, a quien todos conocieron como Juancho.
No muy bien se sentó, dijo que estaba orgulloso de ser hijo de Juancho Rois porque su mamá Jenny Dereix le contó en detalle lo mucho que lo amó, y porque antes de nacer le había comprado regalos para recibirlo con todos los honores de un primogénito. Expresó que conocía en detalle lo sucedido el 21 de noviembre de 1994, cuando el gran acordeonero falleció en Venezuela.






