Andrés Ariza Villazón es un muchacho de 18 años, que hace cuatro, viene incursionando en el vallenato de manera significativa. El año pasado, tras hacer sonar en cada rincón el país el tributo que le hizo a Gustavo Gutiérrez en el marco del homenaje en el Festival Vallenato, su voz se escuchó y logró dejar una huella que hoy lo plantea en el escenario vallenato, como una de las jóvenes promesas de este género.
Por su parte, Juan José Granados es uno de los mejores acordeoneros de la región, en el 2005 se alzó con la corona de Rey Vallenato profesional y su toque característico de una de las dinastías prominentes del folclor vallenato, siempre lo ha catalogado dentro de los acordeoneros raizales que guarda en sus melodías, la cadencia de los viejos tiempo.
Pensar en una unión entre Andrés y Juan José, posiblemente era algo improbable, pero el engranaje que desde siempre sintieron estos dos talentos del vallenato, les permitió romper en la escena musical con experiencia y juventud.






