Desde el inicio de la pandemia ocasionada por el coronavirus en Valledupar, como en muchas regiones de Colombia, las trabajadoras sexuales han tenido que ingeniárselas en su actividad comercial para subsistir. Como ejemplo está la calle 44, una avenida de ‘sexo abierto’, en la que las mujeres desde las primeras horas del día ofrecen su cuerpo.
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Una de ellas es Lorena* (nombre cambiado), quien a las 7:00 de la mañana llega a su habitual puesto de trabajo, una de las macetas que decora la concurrida vía. La mujer, de tez morena y cabello lacio, casualmente no usa ropa ‘llamativa’, solo un suéter negro y un pantalón licrado del mismo color.











