La cifra debería escandalizar: tres millones de colombianos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, están sin empleo. Sufren el desempleo abierto. Esto, sin contar con los millones de que están en el rebusque y el subempleo, otros en la informalidad, en fin. Es una verdadera tragedia, una bomba de tiempo. Pero, ya se nos está volviendo algo normal.
El desempleo es de lejos, en mi modesta opinión, el principal problema de este país del Sagrado Corazón de Jesús. No es la inflación, que aún con los niveles actuales está bajo control; no es el déficit fiscal, que también hay que corregir; es la falta de empleo que sufren miles de familias, lo que lleva a que no podamos superar la pobreza, por el contrario, aumenta, al igual que la marginalidad o la indigencia. No podemos conformarnos con decir que hay reactivación económica, que sin duda la hay, cuando seguimos con un modelo de crecimiento sin empleo, que no le conviene a nadie. Es un Modelo de desarrollo perverso, no le sirve a nadie, y hay que cambiarlo.
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