“No le importa venirse a pie en pleno sol para recibir sus clases de acordeón”, con estas palabras, Yusmira Machado, madre soltera de un niño de la etnia wayuu, narra el sacrificio que su hijo tiene que hacer para recibir sus clases de Formación Musical en Fonseca, La Guajira, con un solo objetivo: cumplir su sueño de aprender a tocar este instrumento.
El niño, quien camina hasta una hora desde la vereda Cardonal, sin importar las inclemencias del clima, es uno de los más de 100 estudiantes beneficiados de un convenio que Comfaguajira firmó con la Fundación Huellas del Maestro, del Rey de Reyes, Gonzalo Arturo ‘Cocha’ Molina, para enseñar a tocar acordeón a niños y niñas de las instituciones educativas de Barrancas, Fonseca y Papayal.










