Por la pandemia todos los niveles de educación en el país se han visto golpeados por el traslado a la virtualidad. Instituciones privadas y públicas, urbanas y rurales, se han visto obligadas a continuar sus funciones por medio de plataformas digitales en un país con una baja penetración digital. Según las cifras que publicó el Dane en 2020, solo el 35,7 % de la población del departamento tiene acceso a internet.
Sin embargo, la virtualidad ha resultado ser la actividad que han tenido que asumir los profesores y padres de familia. A su vez, también ha representado un reto para directivos y administrativos de diversas instituciones que han debido adecuarse a esta nueva forma de educar.
La pandemia ha puesto de relieve la desigualdad entre los estudiantes rurales y urbanos en el sistema educativo. En este caso, las condiciones económicas y la dispersión geográfica son factores asociados que agudizan la situación y pone en evidencia el alto riesgo de deserción escolar al que se enfrentan hoy las instituciones educativas rurales.











