En el barrio Villa Haidith, en el sur de Valledupar EL PILÓN encontró a un artesano con más de 40 años de experiencia que contribuye con el desarrollo de la economía de su sector al generar cuatro empleos informales, pero directos y otros indirectos en las ciudades a donde llegan sus productos.
Se trata de Gabriel Álvarez Cortez, de 56 años, quien la mayor parte de su vida se ha dedicado a tallar en madera una infinidad de artesanías que han sido el sustento de su proyecto de vida.
Todos los días madruga para empezar una jornada, acompañado de pinzas, tornos, sierras eléctricas y tornos, fabrica llaveros, ceniceros, calendarios y todo tipo de elementos decorativos alusivos a la música vallenata.
La producción de esta microempresa, es de 25 artesanías diarias que son comercializadas en Valledupar, Santa Marta, Barraquilla, Cartagena y Montería.






