De 110 mil hectáreas que sembraban en el pasado, hoy el Cesar redujo el área de algodón a solo 2.800 lo que demuestra el desinterés y lo deprimida que está la agricultura en el departamento.
Sin embargo, muchos productores se niegan a emigrar a otras plantaciones y acabar con el cultivo, según dijeron, porque la industria colombiana se dio cuenta que es mejor comprar algodón fibra nacional que salir a importar.
Son varios los que se niegan a cambiar el cultivo y hoy más que nunca le apuestan a este, con la firme esperanza que los industriales cumplan sus promesas y la mota pueda renacer.






