Trabajadores quedaron inconformes:
Ante la falta de acuerdo entre trabajadores y empresarios en cuanto al incremento del salario mínimo para 2011, el Gobierno Nacional expidió los decretos 4834 y 4835, que definen un aumento del 3,4 por ciento en el salario mínimo a partir del primero de enero del próximo año y un reajuste en el subsidio de transporte.
El incremento significa que el salario mínimo será de 532.510 pesos y el subsidio de transporte pasará a 63.600 pesos mensuales.
Según dieron a conocer fuentes oficiales del gobierno, dicho ajuste busca hacer realidad dos de sus objetivos fundamentales: la reducción de la pobreza y la generación de oportunidades de trabajo formal para todos.
En este sentido, indicó el Gobierno Nacional que incrementará el poder adquisitivo de los trabajadores y sus familias porque es casi un punto superior a la inflación, lo que favorece el consumo interno y dinamiza la demanda.
El Ministro de la Protección Social, Mauricio Santa María Salamanca, informó que el incremento favorece la creación de 2,4 millones de nuevos empleos y la formalización de 500 mil puestos de trabajo, siendo consistente con el compromiso fundamental del Gobierno de mejorar el bienestar de los colombianos, en especial de los más vulnerables.
Centrales inconformes
A su vez, las centrales obreras se declararon decepcionadas con el reajuste del salario mínimo y advierten que el Gobierno se puso de lado de los gremios.
“De nada sirvieron las recomendaciones del Vicepresidente, Angelino Garzón, ni los llamados permanentes de los sindicalistas para que se tuviera en cuenta el valor de la canasta familiar a la hora de decretar el salario mínimo”, sostuvo Julio Roberto Gómez, directivo de la Confederación General de Trabajadores.
“Esa cifra me deja una decepción enorme, porque quiere decir que la generosidad del presidente Juan Manuel Santos, equivale a unos pocos pesos diarios, esto nos coloca en una situación complicada en medio de la precariedad”, dijo.
El dirigente aseguró que los trabajadores fueron condenados a la pobreza.
Julio Roberto Gómez también aseguró, que quedó entredicho la credibilidad de la mesa de concertación laboral, que no permitió acuerdos.






