A la gasolina venezolana se le pasó su cuarto de hora. El Ministerio de Energía estableció, a través de la resolución 90743 de septiembre de 2013, la nueva estructura de precio, lo que hizo que ésta pasara de 3.300 pesos el galón a 5.262 pesos en los municipios fronterizos; además de esto, el gobierno de Nicolás Maduro endureció los controles para evitar el contrabando hacia Colombia.
Sin embargo, los comercializadores ilegales, aquellos que venden en esquinas, calles y parques de Valledupar, no acataron la medida al pie de la letra, sino que le pusieron su propio precio y subieron el galón a 8.500, 8.700 y 9.000 pesos.
El incremento desmesurado del combustible ocasionó de inmediato que los compradores, quienes la preferían por el bajo valor, volvieran a la gasolina nacional generando con ello que se dispararan las ventas en las Estaciones de Servicio, EDS, autorizadas.






