- El riesgo latente para las autoridades de salud en la ciudad se torna al momento de que los compradores vallenatos no conocen cuál es la calidad de lo que consumen y podrían consumir pescados de mal manejo y condiciones no aptas para el consumo humano.
- En países como Colombia la tradición de la iglesia católica, en Semana Santa, se refleja hasta en las comidas. Además de los dulces, la gente quiere saborear un delicioso manjar de pescado y la demanda de este alimento aumenta en grandes proporciones. Bocachico, Mojarra, Bagre y Blanquillo, son los que más se consiguen en el Pabellón del Pescado en Valledupar.
Con labores de inspección al Pabellón mayor de Pescado de esta ciudad, las autoridades de Salud local arrancaron un agresivo plan en contra de riesgos para contraer posibles enfermedades como intoxicaciones, toma de bacterias, entre otros síntomas debido a la demanda económica de la Semana Mayor.
Las investigaciones mostraron que algunos de los vendedores situados en el hacinamiento mayoritario de ventas en relación a peces no cumplen al 100 por ciento las medidas higiénicas necesarias para manipular el alimento, de igual manera, se encontró que los expendedores se quejan por las ventas ilegales situadas a las afueras del reciento y las autoridades no ejercen control sobre ellas.
Para la temporada de Semana Santa en Valledupar un solo vendedor puede sacar a su mesón o mesas seis o siete toneladas de diferente clase, tamaño, peso y valor, en su mayoría peces de agua dulce, como; Bocachico, que ha sido tradicionalmente el pez de mayor importancia económica de Colombia, también el Blanquillo, el Bagre o la Morraja, en promedio mil kilos de pescado pueden oscilar en valor de 10 millones de pesos en la temporada Santa.






