ECONOMÍA

¿Qué papel jugaron las élites empresariales en el desarrollo del Cesar?

El economista Fernando Herrera y el historiador Andrés Felipe Aponte dialogaron este sábado sobre la influencia de las élites empresariales en el departamento del Cesar en el marco de la cuarta edición de la Feria del Libro.  

Foto panorámica de Valledupar.

Foto panorámica de Valledupar.

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El economista Fernando Herrera y el historiador Andrés Felipe Aponte dialogaron este sábado sobre la influencia de las élites empresariales en el departamento del Cesar en el marco de la cuarta edición de la Feria del Libro.  

El historiador Aponte explicó que existen élites empresariales, políticas y hasta criminales, es decir, en los grupos armados. Según Aponte, las élites a veces se centran en una sola persona, en referencia a figuras poderosas y populares, como el presidente Gustavo Petro. 

Por su lado, Herrera empezó contando que el desarrollo del Cesar presenta una paradoja: a pesar de su potencial económico, riquezas agropecuarias, recursos mineros, millones de regalías, folclor turístico y oportu­nidades para el desarrollo agroindustrial, se encuentra dentro de los departamentos con mayor pobreza (48%, el séptimo más alto del país). 

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En ese sentido, el ponente contó que la élite política y empresarial vallenata surge con presencia nacional a finales de los años sesenta, debido al desarrollo de la agroindustria algodonera y al reconocimiento nacional a través de la música y el folclor vallenato. 

Después de la crisis del algodón a finales de 1970, relataron, la élite vallenata no solo regresó a la ganadería, continuando con la lógica de acaparamiento de tierras, sino que también fue relevada por una nueva generación de políticos que cambiaron las formas de relacionamiento con el Estado central. 

La lógica de relacionamiento de estos nuevos agentes locales con los políticos nacionales y el gobierno de turno estuvo orientada al intercambio de votos para legitimar las elecciones nacionales a cambio de intercambios clientelistas que pudieran beneficiar a sectores específicos de la élite vallenata.

Explicaban los ponentes que esta dinámica marcó un contraste con los antiguos políticos, líderes de la creación del departamento, que independiente de su partido político estaban interesados en la implementación de planes y estrategias de desarrollo más integrales y en un mayor desarrollo de la región con los circuitos económicos nacionales e internacionales.

“El algodón creó la clase media” 

Dentro del documento expuesto, Herrera explicó que el algodón creó la clase media en el departamento del Cesar con la llegada de mano de obra de otras regiones y el aumento del capital, lo que permitió construir una élite local con influencia nacional, más allá de la música vallenata. 

El algodón fue un impulso para la creación del departamento del Cesar en 1967, decisión que expresó la ambición de las élites locales de manejar recursos, crédito agrario y representación política”, reza el documento.  Según Herrera, la bonanza favoreció la aparición de nuevos liderazgos con mayores nive­les educativos y capacidad de incidencia, alterando el bloque de poder regional y despla­zando parcialmente a los cacicazgos tradicionales.

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“Por eso, la llegada del cultivo del algodón fue interpretada por esta élite no solo como un negocio, sino como el “despertar” del Cesar hacia la modernidad y la autonomía política. Persona­jes como Alfonso Araújo Cotes o José Antonio Murgas, entre otros, vieron en la bonanza algodonera el motor para independizarse del “viejo Magdalena”, percibiendo que el poder económico generado por el oro blanco les otorgaba el derecho de manejar su propio desti­no y participar en los primeros planos de la vida nacional”.

No obstante, concluyeron, el auge algodonero no permitió “una acumulación primaria de capital”, que facilitara un proceso de industrialización posterior, como sí fue el caso de Antioquía con la acumulación que generó la explotación del oro y el café para su posterior industrialización. Además, el déficit energético del Cesar solo fue solucionado de manera parcial en 1978. “Para tener industria se requiere tener energía suficiente y ojalá barata”, señalaron. 

“Una nueva élite”

Fernando Herrera explicó que en el Cesar es incipiente la agroindustria en sectores con evidente potencial (cárnicos, cueros, lácteos). A pesar de esa situación, sostuvo, en el departamento han surgido nuevos empresarios en los sectores de gastronomía, cultura, salud y comercio, lo que confirma que existe una élite frag­mentada y en transformación.  “Hay una nueva élite empresarial, dinámica e inno­vadora, pero más urbana que agraria”, resumió Herrera. 

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