El problema del contrabando de gasolina es un flagelo que golpea fuertemente al departamento del Cesar; este combustible que viene desde Venezuela no solo se ve en La Paz, sino que también se comercializa en otros municipios.
En un recorrido por la vía La Paz-Codazzi-La Jagua de Ibirico- Curumaní, EL PILÓN pudo constatar que los pimpineros se abstienen de hablar sobre la situación de la gasolina de contrabando y, cuando lo hacen, piden no revelar su nombre por cuestiones de seguridad, pero en su mayoría todos afirman que se dedican a esta actividad, ya que es muy difícil encontrar oportunidades laborales cuando no se tiene educación; “uno tiene que buscar la manera de tener para la comida, los servicios y las cosas de la casa y para uno que no estudió porque no tuvo oportunidad, es imposible encontrar trabajo, yo por lo menos lo único que sé hacer es esto, no sé hacer más nada porque no me eduqué”, dijo un pimpinero de La Paz.
No obstante, en otros municipios como La Jagua de Ibirico, Becerril, Curumaní y Valledupar también es visible esta actividad; con pimpinas y botellas puestas al costado de la vía, las personas ofrecen a los viajeros gasolina a menor precio que en las estaciones de servicio.






