por Semana.com
Desde hace más de cinco años en el país se viene hablando de que en Sayco, la agremiación de los autores y compositores de Colombia, hay gato encerrado. Nadie había podido entender, hasta ahora, cómo buena parte de los 40.000 millones de pesos que en promedio recauda esta asociación por concepto de derechos de autor cada año, parecieran esfumarse en el camino antes de llegar a sus beneficiarios. A juzgar por emblemáticos casos de grandes glorias de la música que terminaron sus días en medio de afugias económicas como el compositor vallenato Rafael Escalona, o al borde de la pobreza como Wilson Choperena, autor de La pollera colorá.
SEMANA encontró parte de la respuesta en los documentos contables que el gobierno descubrió en el propio Sayco, tras dos meses de haber tomado el control de la entidad. Los escándalosos hallazgos van desde autobonificaciones y aumentos de sueldos con insólitos retroactivos para los responsables de la organización, pasando por un sistema de subsidios que de acuerdo con el gobierno se convirtió en una forma para comprar los votos para mantener en el poder a los mismos directivos por largos periodos. También se han documentado costosas fiestas y millonarios sobrecostos en remodelaciones a sus propiedades.






