Por Yelene Cuan / EL PILÓN
redaccion@elpilon.com.co
EL PILÓN hace una radiografía del contrabando de gasolina. Peligrosas persecuciones y todo un mercado que mueve millones de pesos es la fuente de trabajo para cientos de familias a lo largo de la frontera.
En los patios de las casas de La Paz, donde antes había hornos para cocinar almojábanas, hoy se arruman sin ningún tipo de control ni seguridad cientos de pimpinas. La moneda ha cambiado de cara, ya son pocos los que se dedican a las almojábanas que hicieron fama en la región y ahora el 90 por ciento de las personas, incluso niños y jóvenes, de esta población se dedican al negocio de la venta ilegal de gasolina, según el censo realizado por la Universidad Popular del Cesar en convenio con la Fundación Ecopetrol – Fundescat- y miembros de Cooperativa Multiactiva de Comercializadores y Distribuidores de Combustible y todos sus derivados, Multicom, que reúne a este gremio.






