Por Sandra Santiago / EL PILÓN
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Miguel Mejía lo perdió todo, dos veces se desplazó por la violencia; la primera vez en 2002 en Aguas Blancas, corregimiento de Valledupar, donde trabajaba para una empresa de energía; la segunda, en 2005 de Codazzi, Cesar. Desde entonces deambuló como un desplazado más de los grupos armados ilegales que para la época azotaron a Colombia.
Con una familia que mantener (cuatro hijos y su esposa), llegó a las tierras del ex precandidato a la Gobernación, Oscar Guerra Bonilla. Esos predios los invadió en tres oportunidades con un grupo de personas, también desplazados y destechados.






