La crisis financiera del Hospital Rosario Pumarejo de López, en Valledupar, obligó a la Superintendencia Nacional de Salud a mantener la medida de intervención para evitar el colapso de la institución y eventuales embargos que paralicen la atención. La actual agente especial interventora, Lina De Armas, explicó que el hospital carga con “unos pasivos bien grandes que la entidad no podía pagar presupuestalmente” y que la intervención permitió que el hospital siguiera operando sin que le embargaran las cuentas mientras se intenta ordenar las finanzas.
Según el reporte presentado a trabajadores y medios de comunicación, el pasivo total del hospital asciende hoy a cerca de 76.500 millones de pesos, mientras que las cuentas por pagar inmediatas suman 43.000 millones. “El hecho de que no se les haya pagado en su momento y que la intervención permitiera que no nos embarguen no quiere decir que esa deuda se olvidó o que a esa gente no se le va a pagar nunca”, aclaró la interventora, al señalar que el compromiso es ir atendiendo las obligaciones en la medida en que la institución logre producir y recaudar más recursos.
Un hospital con alta cartera, pero poca caja
A pesar del estrangulamiento financiero, el Rosario Pumarejo es un hospital con una cartera voluminosa por venta de servicios de salud que, en el papel, podría respaldar su recuperación. A corte del 30 de junio, la cartera total se ubicaba en aproximadamente 221.000 millones de pesos, aunque, una vez se depuren pagos y compensaciones pendientes con las EPS, se proyecta que quedará alrededor de 140.000 millones efectivamente por cobrar.










