Era sábado, la tarde empezaba a morir, sería un poco más de las cuatro, cuando cinco hombres irrumpieron en la tranquilidad de la estancia agrícola, ubicada en la vereda El Remolino, jurisdicción de Becerril, Cesar; encerraron a los trabajadores y luego como 'Pedro por su casa' empezaron a recoger el ganado, escogieron lo mejor, el más gordo, las hembras, las que estuvieran preñadas.
“En la tarde recogieron una parte y en la mañana del domingo recogieron más, al medio día lo sacaron en dos camiones y uno no se explica cómo estos delincuentes durmieron en la finca y nadie se dio cuenta de nada, cuando supuestamente entre Becerril y La Jagua de Ibirico hay dos batallones de alta montaña y va uno a la Policía y ellos ni idea y si uno les pide que lo acompañen a buscarlo le dicen que no tienen recursos ni para el combustible de los vehículos”, narró aún molesto el ganadero, que fue víctima del abigeato, un delito que los había dejado tranquilos hace más de cinco años.
Este hombre que vive en Barranquilla, pero que de manera permanente le hace control a su finca, la cual tiene inventariada, no es el único al que le han robado ganado en los últimos meses, William Fuentes Lacouture, quien es el presidente del Comité de Ganaderos de Becerril y La Jagua de Ibirico, es otras de las víctimas de esta problemática.






