Por: JAIME MEJIA
MIAMI. AP. La economía global enfrenta una época altamente incierta: Europa está en crisis, la economía de Estados Unidos sigue como atascada en el lodo, en los países emergentes como los de América Latina cada vez hay más temor de un nuevo contagio de la crisis económica por una caída en los precios de los bienes básicos.
Ante ese panorama ¿será el oro la opción para proteger el capital?.
Desde hace varios años muchos han estado apostando al metal precioso. De hecho quien invirtió 100 dólares en una onza de oro hace 10 años, hoy tendría cerca de 533 dólares, lo que representa una rentabilidad de 433% en la década o un 18% anual, lo que es muy superior a cualquier otra opción de inversión disponible.
La pregunta es si el oro seguirá siendo una buena inversión. Algunos de los factores principales que impulsan el oro aún subsisten y se mantendrán por algún tiempo.
Inversión refugio
El principal es que el oro es la inversión refugio por excelencia. Es la inversión a la que se acude para proteger el valor del capital de la incertidumbre porque se cree que el oro siempre mantiene su valor.
Los factores de incertidumbre como la crisis económica global permanecen y tienden a empeorar con la agudización de la crisis europea y el estancamiento de la recuperación de la economía de EE.UU. En la medida en que la crisis empeore y se combine con caídas en el valor de las monedas duras como el euro y el dólar, el oro tiene perspectivas de seguir avanzando.
Pero el oro es un bien básico (commodity) cuyo valor se fija en los mercados a futuros. Los que negocian los contratos son inversionistas que nunca toman control físico del metal. Es decir, el precio del oro puede subir porque hay demanda de contratos a futuro, lo que no indica necesariamente que haya mayor necesidad de oro en el mundo.
Se le puede considerar un mercado ficticio, en contraposición al mercado real de compra y venta de metales. Pero igual ocurre con todos los demás bienes básicos como el petróleo o la soya, que son manipulados en bolsas de futuros.
Tiene sus detractores






