Tras cuatro años de espera para que le otorgaran a Yuma el aval para construir la vía entre San Roque-La Loma-Bosconia-Fundación-Ye de Ciénaga y Valledupar, el ‘viacrucis’ del concesionario está cerca de llegar a su final.
El grupo, liderado por la firma italiana Impregilo, responsable de las obras del último sector de la Ruta del Sol: 465 kilómetros de carretera para conectar en doble calzada los departamentos de Cesar, Magdalena y Bolívar, está a la expectativa de que finalicen los procesos de consulta previa con las comunidades étnicas certificadas en la zona, “en lo que resta de año esperamos concluyan los procesos de consulta previa”, manifestó Leonardo Castro, gerente de Yuma Concesionaria en una entrevista concedida a Portafolio.co.
Según el Ministerio de Transporte, el proyecto llegó a tener 13 comunidades no estaban inventariadas cuando se adjudicó el contrato.
Por otro lado, el Ministerio del Interior ya culminó las consultas a las comunidades afrodescendientes entre San Roque y Cuatro Vientos, y están en curso los procesos con los pueblos indígenas de la Sierra Nevada y con otras dos comunidades negras.






