A casi una hora en carro de la zona urbana de Valledupar, una investigadora local encontró el lugar ideal para aplicar los resultados de un proyecto académico de meses: producir biogás a base de excretas de vacas y chivos.
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Ubicada en la vereda La Guitarra, en las instalaciones de la finca La Esperanza, además de energía solar, ahora cocinan día y noche con el biogás producido con las excretas que antes desechaban.






