Los amores en la música vallenata la mayoría de veces quedan registrados en canciones, siendo el testimonio de esos encuentros que algunas veces son a escondidas, como el caso del joven Diomedes Díaz Maestre con su paisana Bertha Rosario Mejía Acosta, De esa unión nació Rosa Elvira, exactamente cuando el muchacho ‘Medes’, como ella lo llamaba, tenía 17 años.
En pasados días falleció Bertha Mejía, pero quedó su historia en La Junta, La Guajira, que ella contó en detalle sin derecho al olvido, cuando asistió a la caseta del pueblo con motivo de los carnavales, y estando sentada en una banca Diomedes se le acercó y le estampó un beso en la espalda. Ella tenía puesta una blusa de canastica.
“Le reclamé, y me dijo que le había provocado porque yo le gustaba. Todo siguió de coqueteo en coqueteo, cuando vinimos a darnos cuenta estábamos enamorados y emparejados. Con decirle que él no podía ir a mi casa, entonces nos veíamos a escondidas porque mi mamá Eugenia María Acosta, no lo aceptaba argumentando que era un pelao parrandero y no le veía ningún futuro”.






