“Barranquilla está inundada de arroz blanco, producto que entra de contrabando por Cúcuta y de arroz clasificado que viene desde Estados Unidos; y el nuestro, aunque más barato, lo consideran corriente”, dijo Alberto Guerra, promotor del arroz cesarense en la capital del Atlántico, que agregó que desde hace aproximadamente un mes no vende ni un bulto de arroz en esa ciudad.
El vicepresidente del Comité de Arroceros, seccional Cesar y La Guajira, Joaquín Tomás Ovalle, sentenció que 15 mil hectáreas de cultivos de arroz, sembradas en la región, están a punto de perderse, si de inmediato no se lanza un salvavidas al gremio. Afirmó que la coyuntura es igual a la de los paperos, esa que terminó en movilización y protesta nacional.
“Los molineros de la región no están comprando arroz; la situación es gravísima para más de 400 arroceros, además de la situación en Barranquilla, si usted va al mercado en Valledupar, eso está lleno de contrabando traído de Venezuela”, dijo el líder gremial.
Agregó que el problema es similar al contrabando de gasolina que invade a La Paz, por unas autoridades permisivas.






