Prácticamente amurallados se encuentran los alfareros de las veredas El Cielo y Las Casitas en jurisdicción del municipio de Valledupar, por la inmensa acumulación del ladrillo su producto por excelencia, debido a que es muy poco lo que pueden vender por los efectos de la crisis generada por la covid-19.
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Si en condiciones normales ya tenían problemas porque el ladrillo tradicional que producen tiene una desventaja ante el ‘n10’ o bloque preferido por las grandes constructoras de Valledupar, la llegada de la pandemia que los dejó encerrados sin opción de venderlos agravó aún más la situación.










