Desde que fue sepultado el artista Diomedes Díaz Maestre en el parque cementerio Jardines del Ecce Homo, en Valledupar, la tranquilidad del lugar no es la misma porque llegó un nuevo ‘residente’ con una gran cantidad de seguidores.
Ahora, es frecuente escuchar su música a toda hora porque de todas partes llegan a visitar la tumba del artista, la famosa 1108, la que ha traído hasta buena suerte para muchos apostadores del chance.
Cuando se le pregunta a uno de los jardineros sobre los cambios sucedidos desde la tarde del 25 de diciembre de 2013, cuando fue sepultado el artista, reconoce que la dinámica en el camposanto cambió del cielo a la tierra.











