Una frase de Diomedes días cita: “Al que le van a dar le guardan, y si está frío se lo calientan”. Algo muy parecido pasó en la vida de la entrenadora de taekwondo Irma Gómez, quién desde muy niña ha estado vinculada al deporte.
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Aunque sus primeros pasos los dio en el atletismo y el voleibol, la vida le tenía preparado un destino diferente. “En nuestros entrenamientos de atletismo en el estadio (Armando Maestre) compartíamos el escenario con los de taekwondo. Un día por accidente le di un golpe en la cara a una de mis compañeras de atletismo, eso lo vieron los entrenadores de taekwondo que estaban allí y me preguntaron que si yo quería practicar, a lo que respondí que sí”, relató la entrenadora.











