Mientras algunos aseguran que con el empate 1-1 en el partido de ida de la final de la Copa Suramericana ante River Plate, Atlético Nacional puede alcanzar el título en tierras argentinas, otros, son poco optimistas en que la estrella se venga para Medellín.
Algunos tienen la fe puesta en lo que el elenco verdolaga pueda hacer en el Monumental de Núñez, al tiempo que otros se ahogan en el pesimismo de ver al equipo antioqueño sin argumentos para celebrar.
El equipo de Juan Carlos Osorio tuvo dos tiempos: uno en el que impuso el ritmo y creó las mejores opciones de gol y otro con un equipo de la banda roja más despierto ofensivamente y con los mejores argumentos que sirvieron para arrinconar a Nacional.
Al término del partido, el estratega verdolaga lamentó “quedé muy triste porque no supimos manejar ese 1-0, Sebastián Pérez tuvo oportunidad de ampliar la ventaja en el minuto 61, y de un posible 2-0 pasamos al 1-1, así es el fútbol internacional, y ese es el paso grande que hay que dar en nuestro fútbol”, señaló Osorio en rueda de prensa al finalizar el juego en Medellín.
Agregó que no entendió el cambio de su equipo de un gran primer tiempo a un segundo que no fue igual. “Quisiera tener la respuesta, pero si somos objetivos no quiero pensar en que fue fatiga, no voy a aceptar eso como excusa, yo creo que es un aspecto mental, puede ser temor con el resultado a favor y el riesgo que eso genera, porque era de esperar que ellos tuvieran ese ímpetu en el segundo tiempo”, aseguró el estratega colombiano.
Reconocimiento a River
El técnico colombiano reconoció finalmente el gran rival que es River, “no es casualidad que esté compitiendo por el título, es un equipo con historia, con buenos jugadores, y cuando les tocó arriesgar lo hizo y le dio resultado y ahí está el empate”, puntualizó Osorio.
Esta vez los cambios no ayudaron, si no que complicaron el andar de Atlético Nacional, en la primera final de la Copa Suramericana. Desde el banco técnico, Juan Carlos Osorio no acertó, en la primera sustitución, que fue obligada por la lesión de Alejandro Bernal, y desde ahí las cosas no se dieron en las otras dos variantes.
Al minuto 36, ya con el marcador a favor 1-0, Bernal se fue en camilla; una pérdida vital para el mediocampo ‘verdolaga’, pues Alejandro le estaba dando solidez a la mitad, apoyando a Alex Mejía, y también le daba presencia en ataque, pues tenía la libertad de adelantarse en algunos momentos del compromiso. En su lugar, ingresó el venezolano Alejandro Guerra, que jamás cumplió con la tarea de marcar, y tampoco la de ser un apoyo en el último cuarto de cancha.
A los 12 minutos del segundo tiempo, seguramente consciente de su equivocación y tratando remediar el planteamiento, el ‘profe’ Osorio mandó a la cancha a Sebastián Pérez, quien sí siente esa labor de quite y que también tiene el fútbol para pisar ambas áreas, y excluyó a Jonathan Copete, quien sin tener mucho brillo, creó peligro al jugar abierto a la izquierda.
Y si bien Pérez corrigió de cierta manera los vacíos en la marca, y hasta tuvo una clara opción de gol entrando en el circuito del ataque verde, el venezolano tampoco funcionó en la posición de Copete; Guerra no tuvo desequilibrio por la banda, no se asoció, como lo hizo Jonathan, con Cardona o Farid Díaz. Muchos, en las tribunas y en las cabinas de prensa, extrañaron a Sherman Cárdenas.
El tercer cambio del Nacional fue el de Wilder Guisao por Orlando Berrío. Era notorio el desgaste físico del autor del gol de Nacional, pero Guisao no revalidó la sustitución, pues no contó con opciones, con desbordes o con incursiones al ataque. Además, no se sabe si por indicaciones del técnico por decisión del jugador, Luis Carlos Ruiz salió del área y pasó a jugar recostado a la izquierda, liberando a la defensa riverplatense de marcar a un ‘9’ de área.
¿Cree usted que con el empate 1-1, en el choque de ida le da posibilidades a Nacional de ser campeón de la Copa Suramericana?






