La clasificación del Junior de Barranquilla a las semifinales de la Liga BetPlay ha reavivado una polémica recurrente en Bogotá: el uso del Estadio El Campín para eventos masivos. Independiente Santa Fe, que oficiará como local en el partido de ida este sábado 16 de mayo, se enfrenta a una limitación de aforo y a la incertidumbre sobre el estado del campo de juego tras el concierto de Silvestre Dangond.
El cierre de la gira ‘El Último Baile’, programado para el viernes 15 de mayo, obligó a las autoridades a inhabilitar cerca de 9.500 localidades (tribunas Sur y parte de Oriental) desde los cuartos de final, debido al montaje de la infraestructura técnica. Esta situación fue duramente criticada por el analista Carlos Antonio Vélez en su espacio ‘Palabras Mayores’.
“Es más importante un concierto que el fútbol”
Vélez arremetió contra la administración distrital por priorizar el recaudo de eventos privados sobre el espectáculo deportivo. “Lo malo es que El Campín no se puede llenar porque hay que renunciar a miles de sillas por los conciertos. Al dueño (el Distrito) le interesa más eso que el fútbol, incluso que el de la Selección Nacional”, señaló el comentarista, enfatizando que la programación deportiva se ha visto supeditada a compromisos extradeportivos.
Incertidumbre en el cuerpo técnico
Por su parte, el estratega de Santa Fe, Pablo Repetto, manifestó su preocupación por la integridad del césped. Con menos de 24 horas entre el desmonte del escenario y el inicio del encuentro, el uruguayo fue enfático: “Lo único que esperamos es que la cancha esté en óptimas condiciones para jugar. Hay factores que escapan a nuestro control, pero la gramilla es fundamental para el rendimiento del equipo“.
El antecedente inmediato no es alentador. A principios de 2026, el paso de esta misma gira por el estadio Sierra Nevada de Santa Marta dejó el terreno de juego inutilizable, obligando al Unión Magdalena a desplazar su localía a Barranquilla y Valledupar durante varios meses.







