Desde el momento en que el profesor Fabián Martínez, docente del área de educación física del colegio Gimnasio del Norte de Valledupar, vio saltar por primera vez a aquella estudiante de 10 años, supo que estaba ante un talento extraordinario.
Nunca lo dudó. Ese primer salto de Natalia Linares lo impresionó tanto que le pidió que volviera y saltara. “¡Nojoda, esto que es!”, dijo ante tanta emoción sin antes pedirle excusas a los demás niños por la expresión.
La hizo pasar como 6 o 7 veces sobre las colchonetas que improvisó para simular un foso de atletismo en el polideportivo del colegio… y cada vez lo hacía mejor. Tenía algo innato. Saltaba mucho más lejos que los compañeros y manejaba unos gestos técnicos que ni ella sabía que los tenía.











