CULTURA

Voces que cantan historias

Han pasado cinco años desde que Janet “La Negra” Caicedo le apostó a la realización de un sueño personal.

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un don ligado a patrones hereditarios o de talentos bendecidos por Dios, y aunque no esté muy alejado de la realidad, hace cinco años una “Entrenadora” con sangre guajira y con el vallenato impregnado en su piel, trabaja arduamente por forma vocalmente a quienes aspiran a cantar en importantes escenarios o desean darle vida a su voz.
Su trabajo se basa en conceptos médicos y reconocidos por la Real Academia Universal de la Música, algo que siempre quiso hacer desde niña, cuando buscaba en su voz el origen que le proporcionaba las herramientas para cantar.

Trabajar con niños en condiciones de discapacidad ha sido una de las satisfacciones más gratificantes para Janet y Ana.

Su afinación y talento nato la llevó a sacar adelante su carrera profesional siendo licenciada en música con una maestría en técnica vocal especializada en Estados Unidos y además manejar y entrenar a artistas en manejo escénico y de pánico.
Su lucha va relacionada a ganarle la batalla al empirismo que de manera natural, rápida y espontánea se da en Valledupar, no porque lo considere malo, sino porque en tiempos competitivos como los de hoy, se hace necesaria una instrucción pedagógica profesional que le permita a los nuevos talentos poder obtener bases vocales que le permitan crecer a nivel profesional.
De esa forma nació Voz Sonante, escuela de formación vocal que además atiende a niños con discapacidad con los que realiza una labor de fonoaudiología al lado de Erika Fernández, amiga y compañera de Janet con la que han estructurado un programa de atención en la que ejecutan revisión endógena de sus vías respiratorias y todo su aparato bucofaríngeo lingual, estructurando una base para implementar diferentes tipos de respiraciones que le permitirán a los niños avanzar en su proceso de aprendizaje.
Uno de estos niños es Samuel, el más antiguo alumno de la academia y quien además cuenta con parálisis cerebral. El recibe hace dos años y medios atención basada en un diagnostico especial que lo ha llevado a iniciar y desarrollar procesos en la parte auditiva y la capacidad de lenguaje. En su evolución ha podido instaurar las tres tonalidades y con la técnica ya logra pronunciar mejor las palabras y sobretodo a utilizar su oído, aumentado su vocabulario.
Por la calidad de su trabajo, Janet ha trabajado para importantes academias de la ciudad como la de Andrés “El Tuko” Gil, de la que fue directora de voces durante dos años y además de diferentes instituciones educativas brindado apoyo pedagógico profesional vocal para sacar a nuevos talentos adelante.
La escuela que a diario se ha ido nutriendo, también maneja un plan de ayuda para niños de bajos recursos que no tiene como pagar este tipo de conocimientos. De esa forma asisten niños de diferentes barrios de la ciudad que bajo la batuta de Janet y de Erika, han logrado avanzar en su proceso vocal, pero sobre todo en la realización de su gran sueño; cantar.
Janet también ha trabajo con artistas como Peter Manjarrés y Felipe Peláez y ahora mismo lo hace de la mano de Diomedes de Jesús y direcciona un poco en ese campo a Martín Elías, a todos los ha guiado sobre el proceso de optimizar sus voces para darle no solo mayor sonoridad y afinación, sino que además puedan trascender que la versatilidad sonora de su entonación.
“Ha sido una gran lucha poder decirle a la gente que tiene que educar su voz, porque está demostrado que la persona que no empieza a educar su voz, y que le da mal uso al articulador y mal uso a todo el aparato bucofaríngeo queda sin voz, porque la voz es un instrumento como cualquier otro, con la diferencia que es endógeno, es decir que está dentro de nosotros” expresa Janet.
Por eso su lucha casi que titánica ha sido a través de fundamentos pedagógicos y demostrarles que se necesita de esa formación para optimizar su sistema vocal y es de esa forma han llegado muchas personas interesadas en mejorar su voz como instrumentos de trabajo, como políticos, cantantes y periodistas.
Por ahora Janet de la mano de Ana, siguen trabajando por capacitar a conocedores y empíricos, evaluar su lenguaje y su parte auditiva, la técnica vocal y su respiración, con la idea de que cada día sean mas los artistas que brillen y salgan a la luz pública como grandes estrellas del folclor vallenato. Aseguran que su proceso ha sido acompañado por su Dios quien es el que le ha abierto las puertas para llegar hasta las personas con la que hoy trabajan.
Quieren además, eliminar la barrera de que nadie es profeta en su tierra y a trabajar con niños para luchen contra su discapacidad.

Por: Antonio Peralta Nieto

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