En la ciudad de los Santos Reyes, retumban todo el tiempo los acordeones al compás de la caja y la guacharaca. Son melodías normales, en una ciudad que nació y creció con las composiciones de grandes juglares, que contaban la cotidianidad de los pueblos del Cesar.
Hacer otro tipo de música, era y sigue siendo una osadía. Sin embargo, hace dos años, un bumangués llegó a Valledupar, después de ganar una convocatoria a nivel nacional, que buscaba el director de la Orquesta Sinfónica de Valledupar. Este cupo fue para Diego Rivero Galvis.
Diego es un licenciado en música de 26 años, que poco o nada conocía sobre el vallenato. Siempre le gustó el rock, y con su guitarra eléctrica siempre se paseó por escenarios de su natal Bucaramanga interpretando notas osadas.






