Aunque han transcurrido 365 días de la partida del mundo terrenal del genial compositor Leandro Díaz, sus familiares, amigos y seguidores de la música vallenata lo recuerdan con intensidad; prueba de ello fueron los honores que se le rindieron con motivo de su primer aniversario.
Con flores amarillas se presentó la mañana de ayer un grupo de personas al Cementerio Central de Valledupar, donde reposan los restos del Juglar, como símbolo del amor y admiración que sintieron y sienten por un ser ciego de nacimiento que lograba percibir con sus otras capacidades sensoriales situaciones invisibles para muchos que gozan de vista, que le permitieron crear obras con una descriptiva y narrativa incomparables.






