Aún recuerdo a Amelia Álvarez como esa niña inquieta y soñadora con la que crecí en Cerrejón, en La Guajira, donde compartimos más que juegos y amistades: compartimos sueños. Desde entonces, ya le gustaba actuar, y ahora verla en la gran pantalla en Madrid, dándole vida a Manuela en “Tierra Quebrá“, es algo que me llena de orgullo y emoción. Esta película, dirigida con una sensibilidad única por Nina Marín, acaba de recibir el Colibrí de Oro en Venezuela, reconociendo a Amelia como Mejor Actriz y a Pablo Martínez por el Mejor Diseño Sonoro. Es un triunfo no solo para ellos, sino también para el Caribe que llevamos en el corazón.
“Tierra Quebrá” es mucho más que una historia en blanco y negro; es el retrato de una mujer rota que se aferra a su dolor para sobrevivir, un viaje oscuro y emotivo que respira a través de la interpretación de Amelia, quien, como Manuela, se convierte en símbolo de la resiliencia de nuestras mujeres. Nina Marín, con una maestría inusual, decidió prescindir del color, una elección que resalta la pérdida de Manuela: una madre que siente cómo el mundo se le escapa, como si cada sombra en pantalla fuera un pedazo de su alma que se desvanece.











