Se podría decir que no necesita presentación, ya que todos sabemos que cuando este territorio vallenato era una perla escondida entre las conchas de sus dos sierras, con una cultura multifacética, donde se resumía la humanidad entera, pero desconocida y aislada para el resto de la humanidad, surgió en este Valle de Upar una Cacica que se dispuso, sin consultárselo a nadie, a mostrar al mundo esa cara desconocida de nuestra cultura.
Es así como intrépida se presenta ante el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, con un conjunto de música vallenata compuesto por niñitos de clase humilde, entre los cuales había un niño ciego de nacimiento; esto enternece el corazón del presidente Clinton, quien elogia y aplaude maravillado este regalo que para él era algo desconocido.
Consuelo no quería que nuestra música se siguiera desarrollando en un ambiente localista, quiso con esto que la América entera nos conociera, y que fuéramos universales. Se revela como una gran diplomática, ya que logró posicionarnos en América Latina. No conforme con lo anterior crea el Festival Vallenato, acompañada de otros de su misma talla, mejorando el nivel de vida de nuestros juglares y trovadores o aedas o poetas, quienes al posicionarse dejaron de seguir haciendo música gratis en la cola de los patios, donde se les pagaba con un plato de sancocho; con ello se logró también que nuestra música del Magdalena Grande fuera conocida, admirada y respetada en otros continentes y declarada como patrimonio cultural de la humanidad.











