CULTURA

Palabreros Wayúu: garantes de vida, libertad y paz

“Los palabreros no son jueces, árbitros o conciliadores; son intermediarios que pueden ser mediadores. Ellos son portadores de mensajes, y no actúan de oficio. El palabrero evalúa la ascendencia real o potencial sobre la familia a la cual llevará el mensaje; también considera si los conoce, o si tiene alguna afinidad, porque el palabrero tiene […]

Palabreros Wayúu: garantes de vida, libertad y paz

Palabreros Wayúu: garantes de vida, libertad y paz

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“Los palabreros no son jueces, árbitros o conciliadores; son intermediarios que pueden ser mediadores. Ellos son portadores de mensajes, y no actúan de oficio. El palabrero evalúa la ascendencia real o potencial sobre la familia a la cual llevará el mensaje; también considera si los conoce, o si tiene alguna afinidad, porque el palabrero tiene que ser neutral”.
Así define el antropólogo Wilder Guerra Cúrvelo el papel que desempeña el palabrero, una persona que en el entorno de la cultura Wayúu es el encargado de resolver los conflictos a través del diálogo. Las tareas de un palabrero van desde la celebración de un matrimonio, hasta el ajuste de penas por asesinato o robo.
A la hora de mediar en un conflicto social o familiar, estos personajes miden la hoja de vida de los comprometidos en la situación a resolver. “Si son correctas, se suelen arreglar por la vía pacífica sus problemas, o por el contrario, son personas soberbias que pueden dar una mala respuesta, incluso, ser descorteses y amenazantes con el palabrero. De esa evaluación, decide si acepta o no el caso encomendado”.

Recuperación de valores humanos
Según lo manifiesta Guerra Cúrvelo, los indígenas Wayúu tienen sus propios valores, que pueden coincidir o no con lo que hoy se considera el conjunto universal de los Derechos Humanos y la normatividad al respecto. “Los valores que más promueve el palabrero Wayúu, y en general, los Wayúu como pueblo, son la vida, la libertad y la paz”.
Un principio para los hombres dedicados a este oficio ancestral, es que la riqueza más grande del ser humano está en la vida, y por eso los palabreros Wayúu dicen: ‘Nada es más pobre que un rico muerto’. “De manera que el hombre más limitado en recursos materiales puede encontrar la fortuna que le fue esquiva durante toda su vida. Todo se puede dar en la vida de un hombre, pero ese cambio sólo se produce si él está vivo”.
La libertad para los Wayúu significa que la tierra puede ser grande, amplia y extensa, pero así es para el hombre que no tiene enemigos y conflictos. Por el contrario, el planeta tierra es muy pequeño y reducido para la persona que tiene problemas, porque no tiene libertad para andar por los caminos y siempre estará perseguido.
“El hombre conflictivo, dicen los Wayúu, ve la tierra reducirse a sus pies, la tierra se empequeñece. Por lo tanto, ellos definen la paz como la capacidad de poder encontrar los caminos”.
De acuerdo al concepto de este investigador que ha laborado con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD; el Instituto Colombiano de Reforma Agraria, INCORA, y el Instituto Humboldt, entre otras instituciones, la paz es el más grande de los valores del Pueblo Wayúu porque está entremezclado con la vida y la libertad. “La paz se entiende como la capacidad de vivir en armonía con los demás seres vivos. Por eso, decía Torox, uno de los grandes palabreros guajiros, primo del cacique José Dolores, cuando iba a proponer un arreglo explicaba: en tu corral pastan 40 caballos, por qué no tener 80; tienes 200 ovejas en tus pastizales, por qué no tener 400. En tus manos está la riqueza y la paz”.

Solución de conflictos
Los palabreros Wayúu, al igual que los jueces sajones, están obligados a conocer los casos como el derecho consuetudinario anglosajón, deben estudiar las historias de las disputas y cómo se solucionaron. Existen estilos de palabreros y arquetipos, el palabrero seductor y demasiado firme e intrigante, y el palabrero chistoso.
“Quiero mencionar el caso de Francisquito Sierra, conocido como Maa’alakiish, que no ofició como palabrero todo el tiempo, si no que ocasionalmente arreglaba casos, quien siempre le hablaba a los Wayúu de una de las guerras más cruentas que hubo en la frontera con Venezuela”.
Entonces, Wilder recrea el caso de un pasajero Wayúu que se iba a montar en un bus, discutió con el conductor por el valor del pasaje que era de un bolívar, como resultado, uno de los dos murió y las familias se ‘enzarzaron’ en una guerra sangrienta que dejó muchos muertos. Al final, cansados de tanta guerra, y gracias a la intervención de los palabreros, decidieron arreglar sus asuntos, se pagaron mutuamente todas las ofensas y salieron a relucir millones de bolívares, vacas, cabras y collares.
El palabrero Francisquito Sierra decía: “miren, si se hubiera pagado ese bolívar del pasaje se hubieran ahorrado vidas y dinero, por eso la importancia de ser pacífico y tolerante”.

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