En Valledupar encontramos significativo desempeño de las mujeres en la ancestral celebración de la Semana Santa, que intenta preservar la relación especial con la misión que desempeñaron las mujeres que acompañaron a Jesús, el sacrificio y la entrega de la Virgen María. Por eso ellas cargan especialmente la imagen de la Dolorosa en la procesión del Miércoles Santo.
La tradición de las esclavas del Señor era hereditaria. Antes se disputaban además de asistir y participar de las ceremonias religiosas, tienen otras tareas como lavar y arreglar los manteles, los purificadores, los mantos, revestir los monumentos, hacer los arreglos florales, velar por la limpieza del templo. Ahora está encargada de las tres primeras labores, la señora Astrid González una hermana viuda, quien fuera esposa de Benito Galindo, varias veces presidente y capitán de la congregación.
En realidad, al presente hay muy pocas esclavas. A partir de la liberación femenina, la igualdad de derechos, hizo que las esclavas asumieran como Hermanas de Jesús de Nazareno, perdiéndose así muchos de los servicios que prestaban a la iglesia.






