Desde Río Seco se siente el ambiente carnavalero. Sin embargo, no pude dejar de pensar en los comentarios que tildan de “corroncho” al carnavalero de Valledupar, porque eso no nos pertenece; es algo lejano, de por allá en La Guajira y el Atlántico. Aquí solo somos fieles al festival vallenato. ¿Quién le explica eso a los rebuscadores en estos tiempos secos que venden antifaces de verde chirriante al sol, sombreros, trajes y faldas de varias capas a los lados de la carretera?
Pasan carros y preguntan por la maicena. Las casetas de vereda con adornos de flores no son glamurosas como las discotecas de la ciudad; son patios grandes con sillas Rimax al lado de una planta de plátano, así como la portada del álbum “Debí tomar más fotos” de Bad Bunny.
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