Luciendo un traje vistoso, de arandelas y brillantes, maquillada y peinada cuidadosamente, llegó Delvis María Rodríguez Marín a la plazoleta de la Gobernación del Cesar. Lo que más sobresalía en ella era su amplia sonrisa que cautivaba a todo aquel que la observaba.
Ella es una adulta de 34 años con síndrome de Down, cuyo comportamiento se asemeja al de una niña de 14 años. Sus palabras denotan inocencia y ternura. “Vine a bailar La Cantúa (canción de moda). Vengo practicando desde hace un mes para llevarme el premio”, aseveró con sus ojos grandes que desprendían un brillo especial.
Su madre, quien la acompaña a todo instante, comentó con orgullo que su hija es inmensamente feliz cada vez que baila, por eso la respalda en todos los concursos que existen en su tierra natal, Astrea, así como en los del departamento.






