El poeta y periodista Norteamericano Walt Whitman, amante de la libertad gran defensor de la alegría y el placer de la amistad escribió: “¡oh, hacer de la vida desde ahora un poema de nuevas alegrías, bailar, batir palmas, regocijarme, saltar y navegar siempre con amigos, es mi mayor placer!”. Esto lo retomo porque los seres humanos compartimos sensaciones placenteras con nuestros verdaderos amigos; por eso orar, trabajar, investigar, leer, escribir, reír, platicar, dormir y amar son actividades tan placenteras que sin ellas la vida en el planeta tierra no hubiera logrado desarrollarse.
La palabra amistad significa afecto o cariño entre las personas, de ahí que la verdadera amistad, saca a relucir lo mejor de cada uno, porque es una sensación natural que debemos ofrecernos a manos llenas los maestros para poderla irradiar a la familia, a los estudiantes, a los colegas, vecinos, amigos y en general a quienes comparten con nosotros procesos para poder recuperar los períodos de estrés que a veces nos agobian. Si queremos saber si una persona es feliz pregúntele si cuenta con una amigo o amiga leal, si responde que sí, es porque mantiene buenas relaciones con la familia, con los compañeros de trabajo y vecinos ya que los investigadores han identificado que basta un amigo sincero para desarrollar los factores esenciales de una vida feliz.
Hay que tener presente que un recurso importante con que se puede dotar a un adolescente es con el sentimiento de la amistad, ayudándolos a asumir valores como: Autorresponsabilidad, Autodisciplina, Solidaridad, Honestidad, Sinceridad, Tolerancia y Comprensión que sirven para fomentar una buena dosis de autoestima para que puedan superar algunas frustraciones que se presentan a su alrededor, para que aprendan no sólo a hacer nuevos amigos sino a conservar a los antiguos, porque las amistades son aquella parte de la humanidad que nos permiten ser humanos.






