Concursar en el Festival Vallenato era un honor, pero más que eso, un compromiso leal entre acordeonero, guacharaquero y cajero.
La época en la que el cajero Pablo López se unión con el guacharaquero Adán Montero para acompañar, sin ánimo de lucro, al mejor Rey de Reyes en 1987, Nicolás Elías ‘Colacho’ Mendoza, se perdió. Aunque López y Montero recibieron al final de ese Festival Vallenato algo de remuneración por parte de ‘Colacho’ Mendoza, el interés por ganarse el primer Rey de Reyes valía más que cualquier cosa, inclusive que el dinero que le otorgaban al vencedor.
Conocedores y participantes como Ovidio Granados dan fe que cuando se presentó en el primer Festival Vallenato, en 1968, con Miguel Yanet (guacharaca) y Rodolfo Castilla (caja), el pago “era un sancocho y una pea (borrachera)”.






