Un 11 de Enero le festejamos el cumpleaños al viejo Emiliano en el Kiosco de Poncho en Valledupar. Más que una Parranda Vallenata, esa reunión cargada de mucho afecto, fue un rato familiar grandioso en la cual participaron activamente cada uno de los Zuleta Díaz. Allí la alegría fue desbordante y en especial la de ese verseador inteligente, dicharachero, de inigualable sentido del humor que con las notas picantes de su acordeón, les dijo a sus hijos en verso al iniciar la reunión:
“Mis hijos q son tan buenos, mis hijos q son tan buenos/para mi es un encanto
Pero en todas parte que canto/Se lo gana el gallo viejo”
Y para rematar con pícara sonrisa les agregó: “aún tengo un hijo chiquitico pero estoy haciendo otro”. Ese es Emiliano Zuleta Baquero el hijo de la Vieja Sara, mujer bailadora de cumbiamba, verseadora y carismática que acompañaba con sus cantos el acordeón de su esposo Cristóbal Zuleta. Los pobladores de la Jagua del Pilar, donde su hijo Emiliano nació, recuerdan que allí había un acomodado que tenía una tienda, como había llovido y había lodo en la calle no le permitieron subir al pretil de la casa a una señora que quería hacer unas compras. A la vieja Sara que estaba en una parranda cercana, le contaron lo que le había sucedido, de inmediato reaccionó con un verso mordaz que aun retumba en la memoria de sus paisanos:
La torre más elevada/y el más elevado templo Se derriba con el tiempo/y viene quedando en la nada.






