Por: Alfredo José García, Betan / @dimebetan
Este martes 26 de mayo de 2026 no es una fecha cualquiera para Valledupar, Patillal ni para el folclor vallenato. Hace exactamente un siglo nació Rafael Calixto Escalona Martínez, el compositor que transformó las historias cotidianas del Caribe colombiano en canciones eternas y ayudó a construir buena parte de la identidad cultural de una región entera.
Cien años después de su nacimiento, el nombre de Rafael Escalona sigue vivo en las parrandas, en los festivales, en los acordeones de las nuevas generaciones y en cada rincón donde alguna vez sonó ‘La Casa en el Aire’, ‘El Testamento’, ‘La Brasilera’, ‘La Patillalera’ o ‘El Mejoral’. Porque Escalona no solamente escribió canciones: convirtió la vida misma en vallenato.
El juglar que nació en Patillal
Rafael Escalona nació el 26 de mayo de 1926 en Patillal, corregimiento de Valledupar, en un hogar conformado por Clemente Escalona Labarcés y Margarita Martínez Celedón.
Fue el séptimo de nueve hermanos y desde niño creció rodeado de relatos campesinos, anécdotas de pueblo, cantos de vaquería y las historias de los juglares que recorrían la antigua provincia de Padilla.
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Aunque nunca aprendió a tocar acordeón, encontró en la composición la manera perfecta de retratar la vida cotidiana de su tierra. A los 15 años escribió su primer canto vallenato, ‘El profe Castañeda’, inspirado en la partida de un maestro querido del colegio Loperena, y desde entonces comenzó a construir una obra que terminaría cambiando para siempre la historia del folclor vallenato.
Escalona fue diferente a todos los compositores de su época. Mientras muchos le cantaban únicamente al amor o al despecho, él convirtió en canciones a los amigos, los viajes, los pueblos, las fiestas, los paisajes y los personajes populares de la región Caribe. De ahí nacieron obras inmortales como ‘La Vieja Sara’, ‘Jaime Molina’, ‘El Hambre del Liceo’, ‘La Maye’, ‘El Almirante Padilla’ y ‘La Custodia de Badillo’.
Su capacidad narrativa fue tan grande que incluso Gabriel García Márquez llegó a afirmar que ‘Cien años de soledad’ era “un vallenato de 350 páginas”. Escalona terminó convirtiéndose en el gran cronista musical de una región donde las historias viajaban de pueblo en pueblo a través de los acordeones.
El hombre que ayudó a volver leyenda al vallenato
Hablar de Rafael Escalona también es hablar del nacimiento del Festival de la Leyenda Vallenata. Junto a Consuelo Araújo Noguera y Alfonso López Michelsen, el compositor patillalero fue uno de los grandes impulsores de la fiesta que terminó convirtiendo al vallenato en patrimonio cultural de Colombia.
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La creación del Festival en 1968 marcó un antes y un después para el folclor. Escalona entendía que el vallenato necesitaba un escenario que protegiera las raíces de los juglares y permitiera preservar la tradición frente al paso del tiempo.
Décadas después, el Festival de la Leyenda Vallenata se convirtió en la principal vitrina del género y en uno de los eventos culturales más importantes del país. Cada abril, Valledupar revive buena parte del universo que Escalona ayudó a construir con sus historias, personajes y canciones.
El hombre que volvió inmortales a los personajes cotidianos
Para Taryn Escalona, hija del compositor patillalero, una de las claves que convirtió a Rafael Escalona en una figura irrepetible dentro del vallenato fue su manera única de narrar la vida cotidiana y transformar personajes comunes en leyendas populares a través de sus canciones.
“Su originalidad y su manera de contar el cuento; porque los cantos de Escalona son historias que no solo se cantan, se cuentan. Esa forma de coger esas historias cotidianas, normales, de la vida misma y convertirlas en un canto donde le da una cipote altura al personaje hasta tocar la fama”, expresó Taryn.
Además recordó que muchos personajes mencionados en las composiciones del maestro terminaron convirtiéndose en figuras reconocidas gracias a sus canciones, al punto que visitantes de otras regiones llegaban a Valledupar solamente para conocerlos.
“Juan Arias, Urbanito Castro, Salvadora, Tatica, Carmen Gómez… mucha gente de la élite bogotana venía al Valle solo para conocer a esos personajes de los que mi papá hablaba en sus cantos. Esa es la esencia de su inmortalidad”, aseguró.
Precisamente, esa capacidad de convertir anécdotas simples en relatos universales fue una de las características que hicieron de Rafael Escalona uno de los compositores más influyentes en la historia del vallenato y del Caribe colombiano.
La ciudad se prepara para homenajearlo
La conmemoración del centenario de Rafael Escalona estará acompañada por diferentes actividades culturales y musicales en Valledupar y Patillal. Una de las jornadas principales se realizará este martes 26 de mayo desde las ocho de la mañana en Patillal, donde familiares, artistas y seguidores se reunirán para recordar al compositor en el pueblo que lo vio nacer. Asimismo, durante el día se desarrollarán actos culturales y musicales en Valledupar.
Las actividades llegan apenas días después del homenaje realizado en el cementerio Jardines del Eccehomo, donde familiares, Reyes Vallenatos, artistas y seguidores recordaron al compositor al cumplirse 17 años de su fallecimiento.
Aquella mañana, entre acordeones y ofrendas florales, figuras como el Rey Vallenato 2013 Wilber Mendoza y la Reina Mayor del Festival Vallenato 2026, Sara Valentina Rhenals, interpretaron canciones del maestro mientras su familia agradecía el cariño que sigue despertando Escalona entre los vallenatos.
“Para nosotros es emocionante ver cómo pasan los años y el cariño por mi papá sigue intacto. Escalona permanece vivo en la gente y eso es algo muy grande para nuestra familia”, expresó Taryn Escalona, hija del compositor.
Por su parte, Rafael Escalona Bolaños, hijo del juglar vallenato, aseguró que el centenario representa mucho más que una fecha simbólica: “Son 100 años de un hombre que ayudó a construir la historia cultural de esta tierra. Nosotros como hijos sentimos orgullo de ver cómo las nuevas generaciones todavía cantan sus canciones”.
El hombre que nunca se fue
Han pasado 100 años desde aquel nacimiento en Patillal y 17 desde que Rafael Escalona partió físicamente, pero su obra sigue intacta. Sus canciones todavía recorren las calles de Valledupar, siguen apareciendo en las serenatas, en las parrandas familiares y en los acordeones de niños que ni siquiera habían nacido cuando él murió.
Quizás por eso Escalona terminó convirtiéndose en algo mucho más grande que un compositor. Fue cronista, poeta, narrador y protagonista de una época irrepetible del Caribe colombiano. Y mientras exista alguien cantando ‘La Casa en el Aire’, Rafael Escalona seguirá viviendo entre los pueblos, los recuerdos y el vallenato.
Cabe recordar que dentro de la Feria del Libro de Valledupar, FELVA 2026, organizada por EL PILÓN, se exaltará la vida y obra del compositor a través de conversatorios, muestras culturales y exposiciones.







