El barrio Sabanas del Valle es un sector privilegiado, sus habitantes están muy felices de vivir en un barrio que cuenta con universidad, colegios, supermercados, banco, una sede del Sena y un mercado campesino a la mano.
Pero esto no lo lograron de la noche a la mañana, la comunidad asegura que tuvieron que pasar hasta por la cárcel para conseguir la tranquilidad con la que hoy en día cuenta.
Las habitantes más antiguas en el vecindario son Albertina Carvajal Sangregorio y Nora Ahumada. Estas mujeres llegaron provenientes del barrio Primero de Mayo, donde vivían alquiladas en una pequeña residencia y la necesidad de tener una casa propia las llevó a invadir las tierras de Julio Villazón Baquero. “Recuerdo que llegamos aquí y era puro monte, solo estaba el colegio José Eugenio y ya, no había nada habitado, entonces llegó la Policía y metió presa a un montón de personas porque éramos unos rateros, yo estaba con mi papá y mis tres hijos”, recordó Albertina que a sus 83 años aún reside en Sabanas del Valle y recuerda con precisión lo que sucedió hace 38 años.











