El domingo 29 de junio, el Parque de la Vida fue el punto de encuentro de una masiva y sentida marcha por el Día del Orgullo LGBTIQ+, en la que cientos de personas alzaron sus voces en defensa de sus derechos, en memoria de las víctimas de la violencia y en exigencia de justicia. Bajo el lema “La Digna Rabia”, la movilización expresó el dolor, la resistencia y la esperanza de una comunidad que sigue luchando por vivir sin miedo y con dignidad.
La jornada comenzó con un mensaje crítico por parte de Rafa Jiménez, representante de la Alianza por la Diversidad del Cesar, que agrupa a 18 organizaciones LGBTIQ+ del departamento. Jiménez cuestionó el manejo de recursos públicos destinados a la comunidad, denunciando que la Alcaldía de Valledupar habría financiado a personas sin representatividad ni compromiso con el movimiento. “Esta movilización ha tenido una contramarcha liderada por personas que se han dedicado a saquear los recursos de la población LGBTIQ+ de Valledupar y del Cesar”, aseguró.
A pesar de los obstáculos, Jiménez destacó la fortaleza de quienes marcharon con amor, respeto y alegría. En un momento emotivo, invitó a los asistentes a un aplauso colectivo como símbolo de unidad y resistencia.
Durante el recorrido, diferentes voces recordaron la importancia de mantener viva la lucha por la igualdad. José Elías Rodríguez, líder LGBTIQ+ de Chiriguaná, remarcó la necesidad de seguir marchando contra la homofobia y los crímenes por prejuicio que aún se registran en el departamento. Caris Méndez, mujer afrodescendiente y feminista, compartió que ha vivido amenazas por defender su identidad, pero reafirmó su determinación: “Estamos aquí, y aquí nos quedamos”.
Luis Jiménez, hombre homosexual, señaló que esta movilización no es solo una celebración de derechos conquistados, sino una forma de decirle a la sociedad que la comunidad LGBTIQ+ existe y cada vez es más fuerte. Por su parte, Stephanie, mujer sin género y bisexual, recordó que marchar es también hacer memoria y denunciar la violencia sistemática contra personas trans, lesbianas y hombres gays.
Laura Olentina, mujer trans e indígena de la Sierra Nevada, destacó la importancia de la visibilidad y del respaldo a quienes aún temen mostrarse. “Somos una familia. No nos van a silenciar ni a criminalizar”, expresó con firmeza.
Un homenaje en movimiento
Bajo el lema “La Digna Rabia”, el performance central de la jornada rindió homenaje a las víctimas de la violencia, recordando sus nombres y vidas arrebatadas. Según el informe “Con permiso para despreciar”, de la organización Caribe Afirmativo, al menos 46 personas LGBTIQ+ fueron asesinadas en Colombia en el último año por motivos de odio.
Los manifestantes marcharon en silencio durante un tramo, vestidos de negro, en señal de luto y memoria. La rabia de la consigna no buscaba venganza, sino justicia: una rabia que abraza, que se organiza y que transforma.
Exigencias con rostro humano
La marcha también fue escenario de demandas como políticas públicas con enfoque diferencial, garantías para habitar los territorios con libertad y justicia efectiva, “no simbólica ni tardía”. Al cierre, la jornada dejó un mensaje contundente: el orgullo es memoria, es cuerpo en lucha, es voz colectiva.
Por: Katlin Navarro Luna/ EL PILÓN






