Es común encontrar personas pidiendo dinero en las calles de Valledupar, tal es el caso de Doris Esther Caballero, su nieta y su hija, quienes diariamente se levantan a las 5:00 de la mañana para dejar su suerte en manos del destino, esperando poder recaudar dinero para comer y pagar mensualmente el alquiler del techo que todos los días las cobija de las inclemencias del tiempo.
Aunque en el lugar donde viven es un “cuartico” en el que solo tienen una cama y una licuadora, pagan 100.000 pesos mensuales, los cuales, según indicó Caballero, son difíciles de conseguir teniendo en cuenta sus situaciones.
“Vivimos en un estadero que tiene unas piezas no terminadas; el señor Víctor Tapias nos dijo que podíamos vivir ahí, y le pagamos 100.000 pesos para ayudarle a pagar los servicios”, señaló la mujer de tez morena marcada por el paso de los años.











