La ingeniería de transporte define el semáforo como un dispositivo electromagnético y electrónico que permite el control del tránsito y peatones, utilizando indicaciones visuales de luces de colores aceptados en cualquier parte del planeta: verde, amarillo y rojo. Debido al aumento de los accidentes de tránsito se han desarrollado cada vez más tecnologías y aplicaciones para estos aparatos.
Valledupar cuenta en su casco urbano con casi 30 intersecciones semaforizadas, la gran mayoría por petición de los mismos habitantes que consideran que los cruces tienen alto riesgo de accidente o que son complicadas debido al alto volumen de tráfico. La primera opción de la comunidad siempre es pedir un semáforo, y la primera opción del municipio es dárselo.
Pero la ingeniería de transporte provee muchas soluciones antes de optar por este dispositivo, soluciones que pasan por el mejoramiento geométrico de las intersecciones, es decir, analizar la situación y hacer correctivos en el trazado de las intersecciones, normalmente canalizándolas, prohibiendo giros, angostando o cerrando las intersecciones o las vías y muchas soluciones más, tal y como, afortunadamente, hemos visto en dos sitios de la ciudad últimamente: la glorieta de ‘El pedazo de acordeón’ y la intersección de la Avenida Pastrana con calle 30.











